osteopatía visceral

En términos osteopáticos las vísceras no están consideradas de forma diferente a una articulación. En la inspiración el diafragma se hunde y arrastra globalmente con él a todas las vísceras. Los humanos, de media, respiramos unas 20.000 veces por día, es decir que las vísceras son empujadas y movilizadas unas 20.000 veces al día y vuelven a su posición otras 20.000 veces al día. A esta parte hay que añadir la actividad cardiaca: el corazón produce aproximadamente unas 100.000 pulsaciones por minuto lo que producirá, como en un estanque, miniondas de movimiento.

 

También existe una relación de las vísceras con el sistema suspensor que las une a la estructura corporal (aparato músculo esquelético) llamado motricidad. Los músculos movilizan las estructuras óseas contiguas a las vísceras lo que produce un movimiento de las propias vísceras.

 

En el desarrollo embrionario los órganos en formación experimentan movimientos de crecimiento y/o desplazamientos en su posición y como se correspondía con estos movimientos lo llamaron motilidad .

 

Cuando un órgano tiene restricciones de movimiento (alteraciones en la motricidad, movilidad o motilidad), no puede moverse con armonía y esto se traduce en que afecta a otros órganos, membranas musculares, fascias y estructuras óseas.

 

Las causas de las restricciones de estos tres movimientos pueden ser focos irritativos vertebrales, mecánicos (como por ejemplo posturas forzadas), infecciosos que afectan a la zona local produciendo adherencias, tono muscular anormal, desplazamientos, operaciones quirúrgicas, traumas físicos o psicosomáticos, etc.

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